Hoy día se ha puesto muy de moda diferentes formas de conectar y lograr traspasar la ventana de nuestra mente analítica, para sumergirnos en nuestro subconsciente o mundo espiritual.
Una de ellas y la más popular es la meditación, muchas personas alrededor del mundo la utilizan como una forma de conexión, para poder conectar con su yo superior, con ese mundo espiritual que encierra grandes misterios para nosotros y en el cual encontramos todas las respuestas a la realidad que hoy vivimos.
También encontramos rituales donde las personas consumen algún tipo de alucinógenos entre ellos hongos, el yagé, la ayahuasca, entre otras hierbas, para poder conectar y recibir mensajes que les ayuden en su momento actual.
Así mismo, he escuchado testimonios de personas que manifiestan consumir alucinógenos como la marihuana, pues gracias a ella logran tener un momento de relajación y conexión.
La cábala nos enseña que somos vasijas, somos receptores que buscamos ser llenados permanentemente, es por esto que el ser humano a lo largo de todos los tiempos ha buscado obtener respuestas y conectar con una mente o energía universal que contiene todas las respuestas a nuestras preguntas.
Sin embargo, nuestra vasija en este caso nuestro cuerpo y mente, han de estar listos, preparados para recibir dicha Luz, pues de no estarlo podríamos enfermar fisica o mentalmente, o simplemente no comprenderíamos muchos de los mensajes recibidos, por tanto no podríamos integrar la Luz.
Además, cuando buscas conectar con la ayuda de métodos más rápidos es posible que no solo tu vasija no lo resista, sino que además te acostumbres a que es la única manera en la que finalmente logras conectar con ese mundo espiritual.
Esto puede llevarte incluso a querer estar abstraído de la realidad física que habitas o incluso para muchos podría terminar en una adicción.
Cuando recibes tanta Luz sin merecerla, porque muy posiblemente aun no estabas listo para recibirla, tanta luz puede dejarte ciego, abrumarte e incluso crear el efecto contrario en tu vida.
La luz ha de recibirse paulatinamente, en la medida en que vayamos ascendiendo en nuestros niveles de conciencia, la luz será revelada poco a poco, de esta manera podrás integrarla y utilizarla en pro de tu sanación y trascendencia.
Sabemos que un estado de elevación espiritual es algo deseable, pero este debe alcanzarse sólo a través de trabajo duro, disciplina, perseverancia y crecimiento personal.
No te afanes por llegar a la meta, disfruta el proceso y confía en tu propio camino, es mejor un camino lento y con gozo, que rápido y sin saber donde puedas terminar.