Quiero compartir contigo una practica que toda alma ha de hacer en su paso por el mundo terrenal y es el proceso de Teshuvá.
Teshuvá es una palabra hebrea, que significa RETORNO.
Pero retornar a qué?
El alma cuando encarna en el mundo físico, esta presa en un cuerpo, en un mundo totalmente ajeno, a olvidado su verdadero origen, por tanto teshuvá significa volver, regresar, retornar al verdadero origen de pureza y gozo del alma, el cual experimentaba en los mundos espirituales.
Cada una de las almas que habitamos el planeta tierra, hemos olvidado nuestro verdadero origen, estamos presas en un cuerpo y creemos que nuestra realidad es solo aquello que nuestros sentidos nos enseñan.
En medio de nuestro olvido, hemos cometido muchos errores y transgresiones que nos alejan más y más de nuestra esencia, pero también de la relación con nuestro creador.
Muchas almas continuan su paso por el mundo acostumbrados a la vida que tienen, a su forma de pensar y percibir su realidad, consideran que el mundo es tan solo aquello que pueden ver y tocar, terminan viviendo una vida totalmente desconectada de los mundos espirituales.
Mientras que otras, durante este viaje llega un momento de sus vidas, donde sienten un profundo vacío, es una sensación, de no pertenecer, de sentir y creer que hay algo mas. Siente incluso culpa por tantos errores cometidos, pero desean con todo su corazón tener una nueva oportunidad de cambiar y comenzar en otra dirección.
Se hace entonces indispensable, realizar un análisis introspectivo de todos los pensamientos, palabras y acciones, que hemos venido cometiendo para realizar teshuvá, es decir aquel proceso de arrepentimiento que toda alma ha de aspirar en su viaje terrenal.
Este proceso implica dos etapas:
1. Teshuvá inferior: es la etapa en el cual el alma es consciente de tus fallas, se arrepiente de corazón y hace todo lo posible por cambiarlas y corregir su mal comportamiento, sus patrones y hábitos que la esclavizan y alejan de su verdadera esencia.
2 Teshuvá superior: este proceso va mucho mas allá que el anterior, es cuando el alma conecta con su esencia, se da cuenta que esta atrapada en la ilusión de sus 5 sentidos y empieza una búsqueda incansable de retornar a la fuente, de conectar con su creador.
Como te darás cuenta el proceso de teshuvá no es solo un cambio de actitud, un cambio de comportamiento, es mas que esto, es restablecer la conexión con el creador.
Te comparto 3 pasos que te permitirá lograr las dos etapas anteriores:
1. Arrepentimiento: nuestra conciencia nos indica claramente cuales han sido nuestras fallas. Hemos de reconocerlas, no importa lo grande o pequeñas que estas pudieran parecerte, lo mas importante es ser honestos frente a nosotros mismos y el creador.
2. Confesión: este paso, no tiene nada que ver con ir a la iglesia y confesarte frente a un sacerdote, guía espiritual, pastor, etc. Se trata de pedir pedir perdón directamente al creador, a ti mismo e incluso si es posible a la persona a la cual afectaste.
El perdón es la puerta para tú sanación. Has de perdonarte a ti mismo por tus errores, deja de lado la culpa y el victimismo.
3. Compromiso: este punto es muy importante, es un compromiso donde decides conscientemente resistirte a seguir cometiendo los mismos errores.
Recuerda no sirve de nada el arrepentirnos, si continuas constantemente emitiendo los mismos comportamientos.
No quiero que pienses que debes ser perfecto y que no has de cometer errores, nunca olvides que cuando el alma encarna en un cuerpo físico es susceptible a cometer fallas, porque en este mundo dual solo es posible el aprendizaje mediante el contraste.
Lo más importante es el aprendizaje que consigues tras cada error y el compromiso que deseas de NO seguir cometiéndolos. Es precisamente esa resistencia la que permitirá que entre a tu vida cada día mas luz y por tanto tu conexión con el creador sea mucho más fuerte.
Cuando te arrepientes de corazón y te comprometes a resistirte a caer en viejos patrones, nuestras transgresiones pueden ser expiadas, en hebreo Kapará, es un termino que significa, expiación de nuestras faltas, es decir una limpieza de nuestra alma, para que poco a poco regrese a su origen verdadero.
Te invito a iniciar desde el fondo de tu corazón con este proceso de teshuvá y retornes a tu verdadera esencia.
Si te gusto este articulo te invito a compartirlo.
Shalom